¿Qué partidas de un presupuesto de agencia deberían haber bajado con la IA y en cuáles pagar barato sale caro?

Una tienda pide presupuesto para el mismo rediseño que cotizó hace dos años y el número apenas se mueve, aunque ahora la agencia presume de trabajar con IA.

Han bajado de verdad cinco partidas: producción de creatividades, primeras versiones de textos, maquetación, traducción y comprobaciones repetitivas. Ahí es razonable negociar entre un 20% y un 50% menos. No han bajado —ni deben— estrategia, arquitectura técnica, medición y contenido que compromete a la marca. En esas, un precio bajo suele significar que nadie está revisando.

¿Por qué el total del presupuesto no baja aunque la agencia use IA?

Porque la mayoría de las agencias no factura horas, factura alcance. Si una pieza que antes llevaba seis horas ahora lleva dos, el precio de esa pieza solo baja si tú lo pides con el desglose delante. Mientras el presupuesto diga «campaña completa: 8.400 €» sin abrir por partidas, la eficiencia se queda en el margen de la agencia, que es una decisión empresarial legítima pero no tiene por qué ser tu decisión.

Hay un segundo motivo, y es real: en muchos proyectos la parte cara nunca fue la ejecución. Era el tiempo de la persona con criterio que decide qué se hace, revisa lo que sale y responde cuando algo se rompe. Ese tiempo no se ha abaratado. En algunos sitios ha subido, porque ahora hay que revisar más volumen de material producido más rápido.

¿Qué partidas tienen que salir más baratas hoy?

Los porcentajes de abajo son orientación para negociar a partir de presupuestos comparables, no una medición del sector. Sirven para saber si la conversación va bien encaminada.

Partida Qué hace ahora la máquina Ahorro razonable a negociar Qué sigue costando igual
Producción de creatividades Adaptaciones de formato, variantes de un mismo concepto, retoques y recortes 30-50% El concepto original y la dirección de arte
Primeras versiones de textos Borradores de fichas de producto, descripciones, variantes de anuncios 25-40% La edición, el tono de marca y lo que se afirma
Maquetación y montaje Newsletters, plantillas, subida y formateo de contenidos 20-35% El diseño de la plantilla y las pruebas en dispositivos reales
Traducción y adaptación de idiomas Primera pasada completa a cualquier idioma 40-60% La revisión de alguien nativo en mercados donde vendes
Comprobaciones repetitivas Enlaces rotos, formularios, capturas en varios navegadores, regresiones 30-50% Decidir qué se prueba y qué se hace con los fallos

Si tu agencia mantiene estas cinco partidas al precio de 2024 y además te cuenta en la presentación que trabaja con IA, tienes una contradicción sobre la mesa que se puede plantear sin conflicto: «me alegra que seáis más rápidos, quiero ver ese ahorro reflejado en estas líneas».

¿En qué partidas un precio bajo es mala señal?

En cuatro, y el problema es siempre el mismo: lo que falla no se ve el primer mes.

  • Estrategia y priorización. Un plan de canales o un calendario editorial generado en veinte minutos parece un plan. La diferencia aparece cuando el mercado no responde como esperabas y nadie sabe qué tocar, porque las decisiones no estaban razonadas.
  • Arquitectura técnica. Estructura de URLs, migraciones, integraciones con el almacén o el facturador, rendimiento. Aquí el error barato se paga con pedidos perdidos y con semanas de trabajo de reparación que cuestan más que la partida entera.
  • Datos y medición. Si el seguimiento está mal montado, todas las decisiones de los seis meses siguientes se toman sobre números falsos. Es la partida donde más veces hemos visto que ahorrar 800 € cuesta una campaña completa mal optimizada.
  • Contenido que compromete a la marca. Afirmaciones sobre el producto, textos legales, comunicación en sectores regulados, respuestas públicas. Lo que se publica obliga a la empresa, no a la agencia.

¿Cómo pido el ahorro sin quedarme sin quien revise?

Cuatro peticiones concretas, todas razonables de formular en la primera reunión:

  • Desglose por partida, con perfil y horas estimadas. No para discutir cada hora, sino para ver dónde va el dinero y qué perfil lo ejecuta.
  • Tarifas distintas para producción y para criterio. Que no te facturen a precio de perfil sénior lo que sale de un flujo automatizado, y que sí te lo facturen cuando alguien sénior decide o revisa.
  • Convertir parte del ahorro en volumen o en revisión. Si la producción de creatividades baja un 40%, pide más variantes para probar, o más horas de edición sobre los textos. Muchas agencias prefieren esta salida a bajar el total, y a ti te puede convenir.
  • Propiedad de lo que se genera. Archivos fuente, plantillas y flujos de trabajo construidos para tu marca. Si mañana cambias de proveedor, eso se queda contigo.

¿Qué pregunta separa una partida de la otra?

Quién firma el resultado. Literalmente: nombre, perfil y cuántas horas de esa persona hay en la partida.

Si nadie firma, es producción y tiene que costar menos que hace dos años. Si alguien firma, es criterio y se paga.

La respuesta también te dice mucho por cómo llega. Una agencia con las cosas claras te contesta con un nombre y un número de horas. Una agencia que responde «nuestro equipo lo revisa todo» está describiendo una intención, no un compromiso. Y una que se molesta con la pregunta te está avisando de cómo van a ser los seis meses siguientes.

Si ahora mismo estás comparando dos ofertas por el mismo servicio, pide a las dos el desglose por partidas antes de mirar el total. Es probable que el presupuesto más caro lo sea porque incluye horas de revisión que el otro ha quitado sin decírtelo.