Cuánto cuesta un ERP a medida para una pyme industrial depende menos del tamaño de la empresa que de tres decisiones: qué procesos entran, con qué sistemas tiene que hablar y quién lo va a mantener después. Por eso dos talleres con la misma plantilla pueden recibir presupuestos que no se parecen en nada, y los dos pueden estar bien hechos.
El taller que tenía dos sistemas y usaba el tercero
Pensemos en un taller de mecanizado de unas treinta y cinco personas en un polígono del corredor del Henares. Hace cinco años contrató un ERP generalista con módulo de producción. Hoy factura y lleva la contabilidad con él, pero las órdenes de fabricación siguen saliendo en papel, el encargado apunta los tiempos de máquina en una pizarra y alguien los pasa por la tarde a una hoja de cálculo. El módulo de producción está pagado y nadie lo abre, porque obligaba a dar de alta cada pieza de una forma que no encaja con trabajos por plano que cambian de un pedido a otro.
El gerente pide presupuesto para «un ERP a medida». Lo que en realidad necesita es más pequeño, y eso cambia mucho la cifra.
ERP a medida para una pyme industrial: cuánto cuesta según lo que incluya
En este comparador no damos una horquilla en euros sin ver el alcance. Cualquier cifra que se publique sin conocer los procesos del taller es una adivinanza, y quien la da por teléfono sin preguntar nada está adivinando también. Lo que sí podemos explicar es qué partidas mueven el precio, para que el presupuesto se pueda leer.
Los procesos que entran
Órdenes de fabricación y partes de trabajo no es lo mismo que órdenes, compras, almacén, calidad y trazabilidad por lote. Cada proceso añadido suma pantallas, permisos y pruebas. Es la partida que más pesa.
Las integraciones
Leer clientes y artículos del sistema contable, enviar los tiempos para calcular costes, conectar con la banca o con la facturación electrónica. Cada conexión con otro sistema es trabajo propio y, además, una dependencia que habrá que mantener cuando el otro sistema cambie.
La migración de datos
Años de artículos, escandallos y clientes mal codificados. Limpiarlos suele llevar más tiempo del que nadie presupuesta, y gran parte del esfuerzo es del propio taller.
La planta
Tabletas en máquina, lectores de código de barras, pantallas que funcionen con guantes y con mala cobertura wifi. Lo que en una oficina es trivial en un taller se convierte en requisito.
El mantenimiento
Es la partida que no sale en el primer presupuesto y la que más dinero mueve a largo plazo. Las estimaciones que recoge la literatura de ingeniería del software sitúan el mantenimiento entre el 80 % y el 90 % del coste del ciclo de vida de un programa. Hay que pedir que venga presupuestado aparte, con horas al mes y precio por hora.
Qué ha cambiado con la IA y qué no
Las agencias de desarrollo trabajan ya con asistentes de programación, y eso abarata sobre todo la parte de escribir código en herramientas nuevas y acotadas. En un experimento con GitHub Copilot, los programadores con asistente acabaron una tarea sencilla un 55,8 % más rápido. En proyectos grandes y maduros el efecto es otro: un estudio de METR con desarrolladores experimentados midió que tardaban un 19 % más con IA.
Para quien compra, la consecuencia es práctica. Una herramienta pequeña para un proceso concreto es ahora mucho más asequible que hace unos años. Un ERP completo hecho desde cero sigue siendo un proyecto grande, con o sin IA. No ha bajado el coste de entender el proceso, migrar datos ni probar en planta.
La opción híbrida, que suele ser la sensata
En el caso del taller, lo razonable es no tocar la contabilidad ni la facturación, que funcionan y están sujetas a normativa, y construir a medida solo la parte de producción: órdenes, partes de trabajo y tiempos por máquina, leyendo clientes y artículos del ERP actual. Así se deja de pagar un módulo que no encaja y se obtiene una herramienta que cubre la mayor parte de lo que la planta necesita y que se usa entera. Es lo que en el sector se empieza a llamar tailorware: software a la medida de una sola empresa, construido con ayuda de la IA.
El presupuesto de esa opción es una fracción del de un ERP completo hecho a medida, y el riesgo también.
Qué preguntar a la agencia antes de pedir presupuesto
- ¿Me desglosáis el precio por jornadas y por proceso? Un precio cerrado sin desglose no se puede comparar con otro.
- ¿Quién lo mantiene y cuánto cuesta la hora de mantenimiento? Si la respuesta es vaga, el coste real también lo será.
- ¿A nombre de quién está el código, el repositorio y el servidor? Deben estar a nombre del taller desde el primer día.
- ¿Cómo queda la cesión de derechos en el contrato? La Ley de Propiedad Intelectual exige que la cesión conste por escrito (artículo 45) y, si el contrato no dice el plazo ni el territorio, la limita a cinco años y al país donde se firma (artículo 43.2). Mejor que el contrato lo diga todo.
- ¿Qué documentación entregáis? Lo mínimo: cómo se instala, cómo se despliega una versión nueva y qué hace cada parte.
- ¿Qué pasa si dejamos de trabajar juntos? Una agencia seria tiene respuesta para esto antes de firmar.
Señales para desconfiar
- Un precio cerrado antes de haber visitado el taller o visto un parte de trabajo.
- Que el software se alquile por suscripción a la propia agencia, sin acceso al código.
- Que el presupuesto no incluya ni una línea sobre pruebas en planta.
Con esas respuestas por escrito ya se pueden poner dos o tres presupuestos uno al lado del otro y compararlos por lo que incluyen, no solo por la cifra final.