Si estás pidiendo presupuesto para un vídeo de producto —una demo, un tutorial, un recorrido por tu plataforma— conviene que sepas qué parte de ese trabajo se ha automatizado este año, porque cambia lo que es razonable pagar.
Respuesta corta: el acabado ya no justifica una partida. El criterio sí.
Qué se ha automatizado
Ha aparecido una herramienta de código abierto, Recordly, que hace sola lo que hasta ahora pedía un montador: detecta los clics y mete los zooms, suaviza el movimiento del cursor, coloca la grabación en un marco con fondo y sombra, y permite recortar, acelerar y anotar en una línea de tiempo.
Existe desde marzo de 2026 y va por más de treinta mil estrellas en GitHub. Funciona en Mac, Windows y Linux, y es gratuita.
Esto no quiere decir que los vídeos de producto se hayan vuelto gratis. Quiere decir que una parte concreta del presupuesto, la de «postproducción y acabado», ha perdido buena parte de su justificación cuando hablamos de una demo de pantalla.
Lo que sí sigue costando dinero, y con razón
- El guion. Decidir qué se enseña, en qué orden y qué se deja fuera. Es la partida que más determina si el vídeo funciona y la que menos se mira en los presupuestos.
- La locución. Una voz profesional, con dirección, se nota en los primeros cinco segundos.
- La grabación en sí cuando hay que preparar datos de prueba creíbles, entornos limpios y varias tomas. Esto se subestima siempre.
- Las versiones. El mismo vídeo en vertical, en tres duraciones y subtitulado en dos idiomas no es el mismo trabajo cuatro veces, pero tampoco es gratis.
- Los subtítulos revisados, no los automáticos.
Cuatro preguntas para el presupuesto que te pasen
1. ¿Qué parte es guion y qué parte es montaje? Si el desglose no separa las dos cosas, pídelo separado. Es la forma más rápida de ver dónde va el dinero.
2. ¿Quién decide qué se enseña? Si la respuesta es «lo que nos digáis», entonces el trabajo de criterio lo estás haciendo tú y no deberías pagarlo.
3. ¿Cuántas revisiones entran y qué cuenta como revisión? Cambiar un texto en pantalla y regrabar una secuencia entera no son lo mismo, y muchos presupuestos los meten en el mismo saco.
4. ¿Con qué herramienta se monta? No para regatear, sino porque la respuesta te dice si te están cobrando una licencia que ya no hace falta.
Qué preguntar si te ofrecen montarlo ellos sobre esa herramienta
Aquí hay un detalle técnico con consecuencias que conviene conocer.
Recordly está publicada bajo licencia AGPLv3 con cláusulas añadidas. Usar la aplicación para grabar un vídeo no obliga a nada: el vídeo es tuyo. Pero si un proveedor modifica ese código o lo integra en una plataforma con la que te presta servicio, esa licencia le obliga a publicar su código bajo las mismas condiciones y a atribuir en la interfaz.
No es tu problema legal, pero sí es un buen indicador: un proveedor que sepa contestar a eso es un proveedor que lee las licencias de lo que usa.
Lo que nosotros miraríamos
Si dos presupuestos se parecen en precio y uno dedica dos líneas al guion y el otro dedica dos líneas a los efectos, el primero suele acabar en un vídeo que la gente termina de ver.
El acabado ya se da por hecho. Lo que no se da por hecho es que alguien haya decidido bien qué contar.